martes, 6 de diciembre de 2016

CESÁREA DE UN POEMA


El cenicero lleno de colillas,
no sé cuántas palabras me habré fumado ya.
Me inyecto los verbos que se han marchado
me ha crecido la barba que está a medio morir
y vuelvo a besar las hojas blancas
que se han quedado entre
las sombras de los cajones.
Mi pluma se arruga
cuando la acaricio,
me quita las legañas
si me aprieta el hilo de las heridas
o hago garabatos entre paréntesis
para que no se vaya lo que escribo.
Tal vez me tomo el café medio frío
para recitar poemas
que nada saben sobre mí.
El cenicero lleno de colillas,
no me cabe más humo en los pulmones
he apagado mis últimas palabras
y mi pluma me dice
que ha roto aguas
y está a punto de parir.


José Manuel Acosta.

UN EXTRAÑO



A mis letras les puse caviar de estrellas
cuando la luna destripaba mis poemas.
Algún grito empalaga la oscuridad,
sé que llevo en los bolsillos
arena de ninguna parte
que recogí en las debilidades
y llevo una hora en la primera letra
de la tristeza.
Me gustaría que fuese
sábado por la noche,
emborracharme entre sus piernas
cuando me deja el ombligo a cuadros,
que mi almohada
envidie lo cotidiano
porque mi sangre haya perdido la memoria.
Puede que hasta me quede en silencio
si veo mi calavera tragar saliva
porque he pasado de moda
y tengo dudas hasta de si existo.


José Manuel Acosta.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El ILUSIONISTA DE PALABRAS


Detrás de cada poesía
hay un ilusionista de palabras
sacando de su corazón sentimientos
para que por un momento
los sueños se hagan realidad.
Puede que no sea hoy,
pero te encontrarás en ellas
siendo tú el protagonista.
Y aunque el tiempo
no lo cura todo,
siempre es más fácil camuflar la sonrisa
que descifrar la tristeza
y siempre hay besos
por terminar.
Cuando empecemos a morir,
inventaremos adjetivos
para ahuecar los nombres
que dejamos de decir.
Sólo cuando empecemos a morir,
ya.


José Manuel Acosta.

domingo, 4 de septiembre de 2016

SI NOS ALUMBRA EL SOL


Viviremos el tiempo juntos,
tendremos que terminar
de leer nuestros cuerpos
y consolarnos a tiempo
porque el dolor y el sufrimiento
no es lo mismo,
porque la felicidad,
nunca cumple sus promesas
y puede
que me pase lo que a mi almohada;
que caduquen los sueños
y le ponga remiendos
a los nombres.
Hay quienes no aman todo lo que dice
y otros que no dicen
todo lo que aman.
Existe ese amor
que rompe en silencio mi poesía,
que se piensa con la mirada
que se tiene
cuando se respira.


José Manuel Acosta.

miércoles, 31 de agosto de 2016

VALORANDO LO INVALORABLE


La ignorancia
es de aquellos que creen
que porque te ignoran
tú has dejado de existir.
Y existo
porque pocas cosas me sorprenden,
que puedo parecer lo mismo
y lo mismo te parece
que quieres parecer sin parecerlo.
El que puede y quiere
el que puede y no quiere
el que quiere y no puede
el que ni puede ni quiere.
Cualquier día
nos encontramos por la calle
y habrás resuelto
el acertijo
o, tal vez este poema
tenga la voluntad de terminar con lo ajeno
aunque prefiero
que termine
por causas ajenas a mi voluntad.


José Manuel Acosta.

RETALES DE VIDA


Sólo la muerte olvida
y me senté a escribir un poema para ti.
Que no hable de la soledad
que lo trae todo hecho
con postura inclinada,
ni de recuerdos
ajenos a lo que todavía existe,
ni del silencio baboso
incapaz de poner
una palabra detrás de otra.
Le falta de todo a las horas
que esperan detener mi memoria
sin saber que es incapaz
de borrar la del corazón.
Me he asegurado
que todo huela a ti,
para que cuando
se amontonen las flores
que disimulan los te quiero,
sepas que me fui tranquilo
respirándote.
Donde estén nuestros cuerpos
es lo de menos,
es imposible poner distancias
a quien se ha amado.


José Manuel Acosta.

DE REGRESO


Va transcurriendo el día,
gimen los innecesarios
que caminan con su pena ficcticia.
Voy depilando las aceras
mientras me visto
de paso largo
para llegar impaciente
a los gritos
que aún no conozco.
Me saluda el propietario
de las esperanzas perdidas,
el inquilino que vive
en la habitación del miedo
y el que sube las escaleras
después de perderlo todo.
Detrás,
viene el de los reproches
con su ordinario bostezo
rumiando el salistre
del pensamiento.
Y corro.
Corro junto al tiempo
perdido como un eco muerto,
como los mañana
en un campo de concentracion nazi.
Me visto de existencia
y pienso que los posibles
no renuncian a los límites,
que todos
podemos romper las cadenas
que nos atan a este mundo,
que siempre hay una mueca.
Que nada es definitivo.
Que las consecuencias
están de paso.


José Manuel Acosta.